Viajar en tren de lujo: los cinco trayectos más espectaculares del mundo

Hay trenes que no son solo un medio de transporte, son el destino en sí mismos. Rutas donde el paisaje cambia detrás del cristal como si alguien hubiera diseñado el trayecto para que nunca quieras llegar. Estos son los cinco viajes en tren de lujo que todo gran viajero debería hacer al menos una vez.

Hay trenes que no son solo un medio de transporte. Son el destino en sí mismos.

Rutas donde el paisaje cambia detrás del cristal como si alguien hubiera diseñado el trayecto para que nunca quieras llegar. Donde la cena se sirve en vajilla de porcelana mientras el mundo pasa a ciento veinte kilómetros por hora. Donde dormirse no es perder tiempo, sino ganarlo: despertar en otro país, con otra luz, con otra temperatura al otro lado del vidrio.

Los viajes en tren de lujo por el mundo son una categoría propia, muy alejada del turismo de alta velocidad que te lleva de A a B. Son experiencias pensadas para quienes ya han visto mucho y buscan una manera distinta de ver más. Para quienes entienden que el camino no es un inconveniente, sino la mejor parte del viaje.

Estos son los cinco trayectos que, desde Davalia Travel, consideramos imprescindibles. Cinco rutas donde subirse al tren es, ya, el primer momento memorable.

Venice Simplon-Orient-Express: el mito que sigue cumpliendo promesas

Pocos nombres en la historia del viaje cargados de tanta mitología. El Venice Simplon-Orient-Express —el Orient Express original, restaurado a su esplendor de los años veinte y treinta— sigue siendo la referencia absoluta de lo que significa viajar en tren de lujo por Europa.

Sus vagones son piezas únicas. Cada uno fue diseñado en una época diferente, con maderas nobles, marquetería artesanal, latones y terciopelos que no han perdido ni un gramo de su elegancia. Viajar en él es entrar en una película donde tú eres el protagonista y el escenario cambia cada vez que levantas la vista.

La ruta más emblemática conecta Londres con Venecia atravesando los Alpes, pero el Orient Express opera también itinerarios a Viena, Budapest, Praga e incluso Estambul. Todos comparten la misma filosofía: el trayecto no se mide en horas, sino en momentos. El champán antes de la cena. El atardecer sobre el lago Léman. El sonido de los Alpes cuando el mundo se calla y solo queda el ritmo regular de las ruedas sobre los raíles.

Ideal para: parejas que buscan una experiencia romántica única, viajeros con sensibilidad histórica y cultural, o como obertura perfecta para un viaje más largo por Europa central.

Seven Stars in Kyushu: el tren que convirtió Japón en una obra de arte en movimiento

Japón es uno de los países que mejor ha entendido que un viaje en tren puede ser algo completamente diferente. Y el Seven Stars in Kyushu es su obra maestra.

Diseñado por Eiji Mitooka —el mismo artista que renovó la imagen visual del transporte ferroviario japonés— este tren de lujo recorre la isla de Kyushu en viajes de dos y cuatro noches, con itinerarios que combinan paisajes volcánicos, onsen históricos, gastronomía local y artesanía tradicional. Cada detalle del interior está diseñado con la filosofía del omotenashi: la hospitalidad japonesa en su versión más refinada.

Las siete cabinas del tren son espacios privados con ventanales amplios, materiales nobles y una curación estética que recuerda más a una galería de arte que a un vagón de viaje. Las cenas a bordo utilizan ingredientes de cada región que el tren atraviesa, y las paradas están pensadas para conectar con lo más auténtico de Kyushu: una cerámica Imari, unas aguas termales al amanecer, un templo Zen sin turistas.

Ideal para: viajeros que ya conocen Japón y quieren descubrir la isla que lo cambió todo, o para quienes quieren que su primera vez en el país sea radicalmente diferente.

Rovos Rail: cuando África pasa lenta, muy lenta, por tu ventana

Si el Orient Express es Europa y el Seven Stars es Asia, el Rovos Rail es África en todo su esplendor. Uno de los trenes de lujo más célebres del mundo recorre el continente entre Ciudad del Cabo y las Cataratas Victoria en un viaje de quince noches que es, sin duda, una de las experiencias de viaje más completas que existen.

El Rovos Rail opera desde 1989 con una flota de coches restaurados de entre 1911 y 1948. Sus cabinas —llamadas Royal Suites— tienen baño propio, cama doble y una ventana panorámica desde la que la sabana, el Karoo, el Zimbabue salvaje y el Zambeze pasan como si alguien hubiera diseñado el paisaje expresamente para este tren.

La ruta incluye paradas en Kimberley para visitar las minas de diamantes, en las cataratas de Victoria Falls, en el Parque Hwange para un safari de un día y en los viñedos del Cabo. Pero lo más memorable del Rovos Rail no es ninguna parada en concreto: es la suma de todo. La luz de la tarde en la sabana. El silencio absoluto cuando el tren se detiene en mitad de ninguna parte. La copa de vino en la plataforma de observación abierta al viento de África.

Ideal para: viajeros que buscan combinar el lujo más refinado con la experiencia más auténtica de África del sur, o como complemento a un safari en Sudáfrica o Zimbabue.

Belmond Hiram Bingham: el tren que lleva hasta el corazón de los Incas

No todos los trenes de lujo por el mundo recorren miles de kilómetros. El Belmond Hiram Bingham hace algo diferente: en poco más de tres horas y media conecta Cusco con Aguas Calientes, el pueblo a los pies de Machu Picchu, con una elegancia que convierte un trayecto corto en una experiencia que se recuerda toda la vida.

Su nombre rinde homenaje al explorador que «descubrió» Machu Picchu para Occidente en 1911. El tren tiene vagones de observación con techo acristalado, vagón comedor donde se sirven platos de cocina peruana de alta calidad, y un coche bar donde el pisco sour llega justo cuando el tren empieza a adentrarse entre la niebla y la vegetación densa de la Selva Alta.

El paisaje que se despliega es de una belleza casi irreal: el río Urubamba corriendo paralelo a las vías, las laderas cubiertas de orquídeas y helechos gigantes, la niebla que baja de las montañas y lo envuelve todo en una atmósfera que solo existe en ese rincón del mundo. Llegar a Machu Picchu después de ese viaje no es lo mismo que llegar en cualquier otro tren. La ciudadela ya se ha ganado de otro modo.

Ideal para: viajeros que incluyen Perú en su itinerario y quieren que la llegada a Machu Picchu sea tan memorable como el destino en sí. Perfecto combinado con una estancia en Cusco o el Valle Sagrado.

Golden Eagle Trans-Siberian Express: el tren más largo del mundo, en versión de lujo

Para los grandes viajeros, el Transiberiano tiene un peso simbólico especial. Es la ruta ferroviaria más larga del mundo: casi diez mil kilómetros que conectan Moscú con el extremo oriental de Rusia, atravesando la taiga infinita, el lago Baikal y las estepas de Mongolia. El Golden Eagle Trans-Siberian Express es la manera de hacer esa ruta sin renunciar a nada.

Este tren opera en dos categorías, Imperial y Gold, con cabinas privadas, vagón restaurante con cocina a bordo de alto nivel, servicio personalizado y un programa de excursiones diseñado para cada parada. El viaje completo dura quince noches e incluye escalas en Ekaterimburgo, Irkutsk, el lago Baikal, Ulan-Ude y Vladivostok, con una variante que pasa por Mongolia y termina en Pekín.

Lo que hace al Golden Eagle diferente de cualquier otro viaje en tren de lujo por el mundo es la escala de lo que muestra. La taiga siberiana es uno de los ecosistemas más grandes del planeta; verla desde un tren durante días produce una especie de vértigo suave, una conciencia nueva del tamaño de la tierra. El lago Baikal al amanecer, con sus aguas más transparentes que el cristal, es uno de esos momentos que no se olvidan.

Ideal para: el viajero que lo ha visto casi todo y busca algo que todavía le sorprenda. Una experiencia que requiere tiempo y disposición, y que devuelve mucho más de lo que se invierte.

El tren como forma de entender el viaje

Hay algo en el ritmo de un tren que no tienen ni los aviones ni los coches. Una relación diferente con el paisaje, con el tiempo, con los otros viajeros. Los viajes en tren de lujo por el mundo llevan esa sensación al extremo: la convierten en una experiencia completa, de principio a fin, donde cada detalle ha sido pensado para que el trayecto sea tan valioso como el destino.

En Davalia Travel diseñamos itinerarios a medida que incorporan estas rutas como el eje central de un viaje más amplio, o como un capítulo especial dentro de una ruta más larga. Cada tren tiene su mejor combinación: qué ver antes, qué hacer después, dónde alojarse en cada parada para mantener el nivel de la experiencia.

Si uno de estos trayectos te ha llamado la atención, cuéntanos.

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